miércoles, 28 de octubre de 2015

Escucha...

Sueños fotografiados se encuentran en mi memoria.
Lapsos de tiempo que se enmarañan con mis sentidos.
Recuerdos golpeados de colores 
que coinciden en el lugar y tiempo presente
reviven momentos dulces 
y amargos.
Observo la tarde cálida
enfriada por el gélido cristal de mi ventana.
Personas que en mí vivieron
amores que no amé
miedos que no enfrenté.
Mejor no hablar
limitémonos a escuchar.

Me dispongo a romper el silencio de una tarde que se va cubriendo de melancolía. 
Pero me encuentro con mi solitaria compañía. 
El armónico repiquetear de la lluvia en los cristales
el vaho desdibujado de mi aliento en las transparentes ventanas 
escoge formas familiares para mi mente 
en su lento pero firme desvanecer. 
Mejor no hablar
limitémonos a escuchar.

Un eco de silencio cubre la habitación
mas de pronto 
mis oídos captan el leve tic-tac de un pequeño reloj
en la cómoda al fondo de la habitación. 
Mi mente recuerda que ese reloj es un recuerdo
familiar
lleva mucho tiempo sin funcionar
pero observo las agujas 
y efectivamente éstas vuelven a vivir con su peculiar latido.
Tic...
Tac...
Tic...
Tac...
Una oscura y opaca sensación nubla mi mente
¿miedo...? 
¿expectación...?
¿incredulidad...? 
Mejor no hablar
limitémonos a escuchar.

Sin mover los labios 
mis sentidos vuelven a observar las huellas del tiempo en mis manos
aquellas manos que yo aún recuerdo infantiles 
son ya 
las de un joven anciano 
o quizás 
las de un anciano joven aún. 
Aquella suave piel de niño 
con la que mi mente conoció a mis manos
hoy comienza a cuartearse. 
Algunos vellos 
comienzan a cubrir mis falanges 
el tiempo 
comienza a sembrar el eco de su huella.
Mejor no hablar
limitémonos a escuchar.

Una voz interior me recuerda que sigo siendo aquel niño que siempre he querido ser
aunque ahora mi cuerpo juegue al escondite con su juventud. 
Joven
es aquel que sabiendo que su tiempo ha pasado 
sigue manteniendo una sonrisa 
día a día  
para aquellos que le rodean 
sin importar por qué
Tiene un cuento 
o un pequeño juego para un niño
sin importar por qué
o un guiño para un amigo
sin importar por qué
o un simple buenos días para un desconocido
sin importar por qué.
Aquellos que reciben tu sonrisa
tu juego
tu guiño
o tu buenos días
sin darse cuenta se contagian 
un poco 
de la felicidad que emanas.
Ya hemos escuchado
limitémonos a aprender.


Este relato va por ti que sé que me estás leyendo para que sepas que a veces pienso en ti. Ahora si quieres decirme algo tú a mí simplemente comenta el relato. Un abrazo y muchos besos (y sí, créeme, lo hice pensando en ti).