Selene
se ocultó tras la puerta, mientras yo preguntaba quien se encontraba al otro
lado de esta, una voz desconocida de mujer me indicó que no tenía nada que
temer que abriera y me explicaría el motivo de su visita. Asegurándome una vez
más de que Selene no estaba visible, oculta en la penumbra de la habitación me
dispuse a abrir la puerta con cierta cautela para cerciorarme que la mujer
venía sola. Al comprobar que era así abrí la puerta y me encontré con una
silueta esbelta que ocultaba su rostro tras una capucha, me pidió entrar e
intente disuadirla diciéndole que no sería correcto que encontraran a una dama
en mi habitación, a lo que ella respondió que no debía de preocuparme que la
encontrarán a ella, que sería peor que hubieran visto entrar a Selene o la
vieran salir luego de allí. Intente disimular preguntando quién era Selene, a
lo que ella respondió quitándose la capucha que cubría su cara y gesticulando
como si la estuviera tomando por tonta.
Selene
¿le has entregado ya el relicario? Pregunto sin ver aun a Selene. Pero que ocurría
todo el mundo me estaba esperando, quien era esta joven mujer que sabía que
Selene estaba en mi alcoba y sabía lo del relicario. Mi nombre es Skada, iatsko
¿Sabes dónde se encuentra Orihada? No dijo mucho más, sabía quién era yo, sabía
que Selene estaba allí y conocía a Orihada. ¿Quién eres? pregunte.
Eso
no importa, y mientras decía esto avanzo con paso firme hacia el interior de la
habitación. Tras su seguro paso hacia el ventanal solo me quedo cerrar la
puerta y observar como Selene hacia una especie de genuflexión, a la vez que
saludaba a Skada con un saludo casi reverencial. Mi estupor no dejaba de crecer
mientras crecía aún más mi curiosidad.
-
Soy Skada, la hechicera del Rey Antor (Su simple nombre me produjo un escalofrío),
pero no tenéis que preocuparos Iatsko, estoy aquí para preveniros. Mañana será
un día importante. ¿Sabéis donde está Orihada?
-NO.
(Respondí secamente sin saber si fiarme de ella o no.)
-
Yo sí. Ha sido atrapada y el rey sabe que estas aquí. Mañana a primera hora las
tropas del rey entrarán en el pueblo y la traerán a ella como prisionera, su
petición será tu vida o la suya. Y la decisión será solo tuya. ¿Le has
entregado el relicario Selene?
-Si
ahora mismo, aún no lo ha abierto. (Dijo Selene con tímida y temblorosa voz
desde el otro lado de la habitación.
-Dentro
de ese relicario esta tu talismán Iatsko, con el tu pueblo te reconocerá, todo
el mundo sabe cómo es pero nadie lo ha visto. Si mañana quieres empezar tu
camino levántate temprano y huye. Si crees que puedes hacer algo por la vida de
Orihada póntelo y el pueblo sabrá quién eres cuando te vea. Pero no te aseguro
que te sigan, pues el miedo está muy arraigado en sus corazones.
-
¿Por qué? (pregunte como si ella supiera lo que quería saber, y así fue, lo
supo)
-
Yo soy su hermana, soy la hermana de Orihada y fui obligada a desposarme con el
rey al no encontrarla a ella para asegurar su descendencia.
Mientras
decía esto se giró hacia mí y pude ver ahora sí claramente su rostro, estaba
desfigurada su rostro era precioso desde el perfil izquierdo pero completamente
desfigurada por el otro lado.
Esto
me lo hizo mi esposo, cuando comprobó que no podía darle ningún vástago, los
Dioses me hicieron estéril, gracias a ellos y su eterna sabiduría. No es digno
de ser llamado rey y mucho menos de que lo veneren. Su reino es el miedo, su
alma esta corrupta y su ego es enorme.
Mañana
comenzarás tu camino elijas lo que elijas, pero cuidado ya sabes quién le ayuda
y está siempre cerca de él, los pactos que unen al rey con la muerte no son de
este plano de existencia, son más poderosos aún. Ahora me marcho, Selene vente
conmigo, Iatsko debe de descansar.
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