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- ¿Por qué…? Bueno ¿Cuándo…?
- No tienes prisa, y yo tampoco, así que
tranquilo y pregúntame
- ¿Qué fue el sueño de anoche? (quizás
esa no fue la primera pregunta que me hubiera gustado hacer pero eso fue lo que
mis labios preguntaron)
- Vaya, no esperaba que tu primera
pregunta fuera sobre ese tema, (contestó Orihada sonrojándose a su vez.) Pero
te la responderé. Como dice el Dogma los muertos tienen que llegar por el rio del
llanto hasta el Océano y allí descansar, pero siempre y cuando vayan tranquilos
y en Paz, sino, volverán a atormentar a los culpables de su desgracia, o en tu
caso a ayudar al artífice de su venganza a conseguir sus objetivos. Tus padres
no murieron en Paz por varios motivos el primero y mas importante es que
dejaron a su único y primogénito abandonado sin llegar a ver la vida en sus
ojos, piensa que tu padre no llego a verte respirar, también tras su muerte el
pueblo se hundió en la mas mísera desgracia a trabajar como esclavos y sin
esperanza ni escapatoria, pues aquellos que lo intentaban eran asesinados en
las fronteras, no se sabe de nadie que lo haya conseguido, la verdad es que han
muerto en el intento o lo han logrado sin que nadie se entere. Y por último
fueron asesinados sin el divino derecho a defenderse. Y… hoy sigue sin haber
culpable de aquello
- ¿Cómo que no? Fue…
- NO!!, nadie ha logrado sacarle una
confesión de aquello por lo que no se le puede castigar. Tu bien lo sabes, lo
dice el dogma: “Aquel que no confiese sus pecados no será juzgado por sus
iguales, merecerá un juicio divino, y divino como su juicio será el castigo si
hubiere de haberlo.” Tus padres piensan que su juicio debe de ser terrenal para
ellos poder descansar
- Yo mismo acabare con su vida si es
necesario, estoy dispuesto
- Perfecto incumple el dogma y te
condenaras a ti mismo en este y en el otro mundo
- ¿Cómo? No confesaré y no habrá
culpable tampoco y que Dios me juzgue si es oportuno.
- Veo que debí de practicar más el Dogma
en tus enseñanzas, recuerda que también el Dogma dice: “Pobre de aquel que
aplique un juicio divino aquí en la tierra, pues doble será su juicio, en la
tierra y en el cielo castigo obtendrá.”
- Pero quizás eso no sea lo Justo ¿no?
- ¿Quiénes somos nosotros para decidir
lo que es justo o lo que no? ¿Es justo que una madre vea morir a su hijo recién
nacido de hambre? ¿recuerdas las historias de los tiempos de las hambrunas?
¿sería justo que esa mujer matara a un animal sagrado para poder comer y así
tener fuerzas para dar de mamar a su hijo? ¿o que robara para alimentarlo?
Creemos en la justicia divina, en un juicio tras esta vida, pero sabemos
realmente cuales serán los criterios que nos harán salir inocentes o culpables
de este. Solo tenemos un Dogma, que casi es de libre interpretación quizás sea
correcto que un padre mate al asesino de su hijo siempre y cuando este no lo
matara en defensa propia, pero no es justo que un hijo vengue la muerte de su
padre aunque este fuera asesinado en el silencio de la noche y por la espalda
sin derecho a defenderse ni la poca dignidad que en esos momentos da el mirar a
tu asesino a los ojos mientras escapa tu vida para quizás maldecir la suya.
¿Es justo? Quizás,… no. Pero como te
dije no estamos aquí para elegir nuestro destino, sino solo para cumplir
nuestro designio.
- Quizás sea más sencillo de lo que
quiero pensar pero no logro entender tantas cosas ¿Qué quería mi padre de mí? ¿Por
qué me hizo ver lo que vi?
- No sé lo que vistes, yo solo sé lo que
tú me quieras contar.
- Vi mi nacimiento, vi mi maldito
nacimiento en aquel horrible momento y había un hombre matando a mi padre y mi
madre y junto a mi estaba la que creo que era la misma muerte mirándolo todo
hasta que llego un niño un niño de piel negra y cabello rubio que lo detuvo
todo y mi madre pidiéndome silencio y … (un nudo se me formo en la garganta y
me impedía hablar los ojos se inundaron de coraje, un tremendo impulso de
romper algo inundo mis manos, mis brazos, mi ser, mi yo.)
- Entonces la leyenda tenia parte de
cierta. El hombre que mato a tus padres todos sabemos quién es. La leyenda
cuenta que ese día nacería el unificador, hijo de los reyes gobernantes y que
las mismas estrellas marcarían su nacimiento, el día que tu naciste hubo un
eclipse lunar, la luna desapareció por completo la noche fue mas noche de lo
normal, según la leyenda eso marcaria el fin de una era y el nacimiento de
otra, según como acontecieron los hechos la gente cree que comenzó la época del
maligno, pero los libros oscuros de la luz cuentan que los primeros años de las
épocas parecerán ser de la época contraria a lo que realmente gane la batalla,
es decir si los primeros años de una época son malos será una buena época y a
la inversa. Por eso había que matarte para que los intereses que gobiernan los
distintos pueblos no pierdan su poder, tus padres no eran el objetivo de esta
matanza, lo eras tú y ellos sabían que para que tu vivieras ellos deberían
morir ese día…
- ¿Cómo que lo sabían?
- … Un mes antes de tu nacimiento las
corrientes del abismo astral me mostraron la visión de lo que ocurriría ese
día, se lo conté a ambos y los dos contestaron sin pensarlo que entregarían
diez mil veces su vida por la tuya aunque no fueras a ser quien decía la
leyenda que serias aunque terminaras siendo un pobre jornalero estarían
dispuestos a dar su vida las veces que hicieran falta y morirían por ti. Ellos
sabían que el día de tu nacimiento ellos morirían y que no tendrían casi ni
tiempo de verte respirar.
- ¿y el personaje que interpreté como la
muerte?
- Si, tu lo has dicho, es la muerte o
mejor dicho es Anustska Dios del abismo nadie podía intentar matarte a ti o a
tus padres sin la ayuda de un ser atemporal o sea sin pactar con un Dios, pacto
por el cual él se cobrara tu vida a cambio de que quien te la quite gobierne en
el mundo terrenal durante el resto de sus días. Los dioses nos concedieron
libre albedrio con la única condición de que ellos decidirían cuando nacemos y
cuando morimos.
- ¿Pero si son ellos los que deciden
cuando nacemos y cuando morimos para que tiene que intervenir un humano para
matarme?
- Los Dioses son varios como bien aprendiste
en el Dogma, todos tienen que estar de acuerdo para dar vida a un ser vivo
desde una planta, pasando por una hormiga, pájaro o humano, al igual que para
ponerle la hora del fin de su existencia, si uno de ellos no está de acuerdo
con esa hora esa hora no llegará, entonces solo hay dos maneras: que esa
persona sea asesinada por otro humano o que sea ella misma la que decida
quitarse la vida, en el primero de los casos pobre de aquel que quita la vida
pues su juicio divino nunca tendrá salvación pues el Dios que le ayudo queda
exento de este juicio y en el segundo de los casos el mundo terrenal será su
prisión para su alma incorpórea, pues no hay regalo mas divino que la propia
vida todos los Dioses están de acuerdo en dártela y esa persona que se quita la
vida rechaza el regalo de estos. Los Dioses no perdonan esa ofensa.
- ¿entonces el asesino de mis padres…?
- Si, está condenado a una eternidad de
dolor y miseria. Ha cambiado una vida de Dinero y placeres terrenales por una
eternidad de dolor y sufrimiento.
Un hondo suspiro sosegó mi alma, era
como si me hubiera tranquilizado saber que no hacia tanta falta como yo pensaba
el buscar y juzgar al asesino de mis padres que su juicio divino llegaría tarde
o temprano, pero se me planteaba otra pregunta.
- ¿Si decidiera perdonar y esperar el
juicio divino del asesino de mis padres, que pasaría con el pueblo heredero de
ellos?
- A esa pregunta tendrás que encontrar
respuesta tú solo, como te dije te respondería a todo aquello que supiera
responder.
Me quede pensativo mientras en mi
cabeza daban vueltas y vueltas distintas ideas que me llegaban a marear y poco
a poco fui recordando una que me daba vueltas pero que no me atreví a preguntar
por temor o vergüenza, pero inconscientemente me puse a pensar en ello y miré a
Orihada y como si ella pudiera leer mis pensamientos me insto a que hiciera esa
pregunta.
- ¿Creí que no lo ibas a preguntar
nunca?
- Es que,… Bueno que paso anoche, bueno
veras, si se lo que paso, es mas lo recuerdo como si estuviera sucediendo
ahora. (con una leve sonrisa aparte mi mirada de la suya y ella la recupero
apoyando su tersa mano sobre mi mejilla)
- No te avergüences, los Dioses han querido
que ya fuera la hora y hoy por hoy tengo a tu primer vástago dentro de mí. Por
eso ha llegado el momento ahora.
- ¿el momento? (dije con cierto nivel de
intriga y no sé porque algo de angustia)
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