lunes, 29 de febrero de 2016

EL RENACER DE UN REY (PARTE 6)

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-      Si el momento, de mi retiro, tengo que marchar al alba, el encuentro entre un rey y su guerrera no debe de convertirse en matrimonio ni competir en nada con la que deba de ser su mujer. Mi sentido es solo el de engendrar mi descendencia y tu escolta.

-      Pero eso no es justo (dije casi enojado)

-      Tampoco la muerte de tus padres y ocurrió.



Fue una respuesta seca y contundente, a la misma vez que dijo esto se giro y juraría que se volvió con los ojos inundados en lágrimas, salió de la habitación dejándome allí solo e invitándome a salir a desayunar cuando me apeteciera. Cuando salí ella estaba de espaldas a mí al otro lado de la candela en la que había un trozo de pierna de cordero asado del día anterior y un buen jarro de leche de cabra recién ordeñada. Antes de deleitarme con el desayuno me acerque a ella apreté mis manos a sus hombros por la espalda con fuerza mientras amagaba un abrazo y le decía: “Si he dicho algo que te haya molestado discúlpame, por favor.” Inspiro aire profunda y entrecortadamente y lo exhaló en un suspiro largo y lento como si amagara con ello el llanto que había contenido segundos antes, lentamente se giro y se fundió conmigo en un abrazo paternal, era una sensación muy extraña era como si fuera yo el adulto y ella la niña, como si fuera yo quien tenía que protegerla, nunca había tenido esa sensación, siempre la había visto a ella como una persona autosuficiente en todos los sentidos, fue la primera vez que la vi vulnerable, ese día comprendí que Orihada tenía una historia paralela a la que yo no había hecho ni caso, nunca me había preocupado por hablar de ella de sus sentimientos de sus iras de sus deseos, en definitiva de ella. ¿Por qué se había despertado esa inquietud en mí? Me sentía culpable de no haberle prestado más atención tantos ratos juntos, que digo tantos ratos, una vida entera juntos, la mía y nunca le pregunte nada de ella, nunca me interese por eso, nunca le di importancia y ahora se había vuelto en un tema de una importancia tal que me hacía sentir culpable de no haberlo hecho antes.



Interrumpió mis pensamientos diciéndome que desayunara que ella tenía que preparar unas cuantas cosas. La deje marchar de mis brazos extendiéndolos lentamente al igual que comenzaban sus pasos, ella no se quería ir y yo no quería que se fuera pero ninguno lo evito, me gire lentamente para sentarme junto al fuego, todo lo apetitosa que me había parecido la carne y ese gran vaso de leche y ahora no tenía ganas de comer. Pero como siempre Orihada estaba pendiente de todo y me dijo sin girar la cabeza: “Por favor come que hoy será un día largo”. Sin preguntar nada le hice caso y comencé a desayunar lentamente para intentar que me entrara apetito.


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1 comentario:

  1. Ya estoy listo para recibir la septima entrega,esto si ya era interesante,ahora es mas si cabe despues de que orihada se haya pronunciado. Me encantaria saber el papel q juega en esta historia aquel niño de piel oscura y cabellos dorados q se transformo en aguila para desaparecer con su vuelo en las montañas.

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