La lluvia arreciaba en el cristal del coche mientras esperaba el cambio de color del semáforo. Un día de lluvia como este solo apetecía estar en casa con el pijama puesto, un buen libro, la chimenea a pleno rendimiento y una buena copa.
Un claxon me saco de mis pensamientos y comprobé el color del semáforo. Puse primera y me dispuse a salir rápido cuando bruscamente tuve que volver a pisar el freno pues atisbe a duras penas por el chaparrón que estaba cayendo que una persona estaba terminando de cruzar la calle, la deje pasar y me puse en marcha, una vez pasado el semáforo gire a la izquierda para desplazarme unos metros, me disponía a meter el coche en la cochera. Puse una rueda en la acera y pulse el botón del mando a distancia, mientras la puerta se elevaba lentamente pude ver como la mujer que había cruzado el semáforo se metía en la cochera de la comunidad agachando levemente la cabeza. Cuando la puerta se terminó de abrir y las luces parpadeaban, mientras acababan de encenderse, pude observar como la mujer con una silueta desdibujada por el chubasquero se dirigía hacia una plaza de aparcamiento muy concreta, la mía. Cuando aparqué el coche y me dispuse a bajarme pude observar como se encaminaba sin ningún lugar a dudas hacia mí, pude ver perfectamente de quién se trataba.
Era simplemente la mejor mujer del mundo, era simplemente aquella que me hizo volver a creer en el amor, aquella de cuyo vientre nació uno de los seres más maravillosos que la vida me hizo conocer, una belleza que para mí se convertía en canon universal. Su camino se dibujaba en el suelo por las gotas que llovían de sus ropajes. La leve sonrisa que asomaba entre sus labios me dijo que daba igual el día que hubiera tenido, que estaba ahí porque simplemente mi amada era así y que gracias a ella yo estaba aquí y gracias a mi ella también. Tormentas, catástrofes, desdichas, alegrías, sorpresas,... y un sinfín de experiencias habíamos vividos juntos y no había mejor recompensa que verla al llegar a casa, acercarme a ella y simplemente besarla.
¿De donde vienes a estas horas?
He llevado al peque a casa de tus padres, hoy te quería para mi sola.
El resto de la historia se convierte en un momento privado entre ambos que cada uno de vosotros imaginará a su manera, solo os puedo decir que con una maravillosa mujer como la que me acompañó esa noche faltan palabras en el mundo para describir mis sentimientos
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